miércoles, 18 de julio de 2018

Amigos alrededor de todo (o casi todo) el mundo.


Falta poco para el Día del Amigo y mientras todos hacen huecos en sus agendas para juntarse un día con los de la facultad, otro con los del trabajo, otro con los de la infancia, otro con los nuevos; yo, en cambio, tuve una crisis como nunca antes había tenido.

Estaba segura que por el modo de vivir que elegí me quedé sin amigos, quebré en llanto de una manera desconsolada y me culpaba a mi misma por esto. Yo no hablo con mis amigos todos los días pero no porque no quiera, porque crea que no es necesario. Al vivir del otro lado del mundo y con otro huso horario todo se hace más difícil. Cuando uno está desocupado, al otra lado se están recién levantando o viceversa, acá es de noche y allá están en plena luz del día. Esto no es una excusa, trato de darme una explicación por la que no lo hago.
Gracias a Dios lo tengo a él; que me aguanta todos los días, me seca las lágrimas y me apoya en todo. Juntos llegamos a la conclusión de que si tengo amigos. Yo sé quienes son y ellos también lo saben. Por eso hoy les quiero pedir perdón, en primera medida, por no estar presente en el día a día, por no hablar todos los días con ustedes, por no saber en qué andan. Y también darles las gracias, porque a pesar de todo esto yo se que si agarro el teléfono y les escribo van a estar ahí para mí.
Hace unos días vi un escrito en el que comparaba los “amigos normales” con los “amigos argentinos”. Yo lo tomé como inspiración para escribir mi propia comparación entre los “Amigos Extranjeros” y los “Amigos Argentinos” porque, como ya dije, desde que elegí vivir como vivo he estado recolectando amigos alrededor de todo (o casi todo) el mundo. Espero que les guste y sepan a quien va dirigido. 

¡Feliz día a todos mis amigos!


AMIGOS ALREDEDOR DE TODO (O CASI TODO) EL MUNDO.

Con un amigo extranjero voy de tapas, a tomar un aperitivo, o una michelada.
Con un amigo argentino, tomamos un porrón con maní sin importar el día de la semana o la hora que sea. 

Con un amigo extranjero reservamos una mesa en un restaurante el martes para ir a cenar el viernes a la noche.
Con un amigo argentino el viernes a las 20 hs organizamos un asado y llegamos al supermercado a comprar las cosas 5 minutos antes que cierren.

Con un amigo extranjero las conversaciones empiezan con un: ¿Cómo estái?, Ça va?, Come stai?.

Con un amigo argentino apenas nos vemos, empezamos a gritar y antes de decir “Culia’ tanto tiempo, cómo estas?” nos damos un abrazo.


Con un amigo extranjero he llorado frente a ellos por perder la final de dos Copas Américas seguidas, por no poder estar con los míos en Navidad o Año Nuevo, porque no me puedo adaptar a mi nuevo jefe... ellos me han apoyado y han estado ahí conmigo.
Con un amigo argentino hemos llorado juntos sin saber por qué lo estamos haciendo.

Un amigo extranjero cuando me pide algo prestado me lo devuelve al día siguiente lavado, planchado y perfumado.

Un amigo argentino se da cuenta de que ese algo no es suyo cuando dos meses después de habérselo prestado estás en su placard buscando algo para ponerte y lo encontrás.


Con un amigo extranjero podría escribir un libro acerca de la diversidad cultural, las distintas tradiciones o los platos tradicionales de su país. 

Con un amigo argentino podría escribir una trilogía con todas las anécdotas, secretos y confesiones que cada uno sabe del otro.


Un amigo extranjero te escribe un mensaje a la mañana para saber si a la tarde vas a estar en tu casa para pasar a visitarte.
Un amigo argentino te manda un mensaje cuando está en la puerta de tu casa para que salgas con el mate, él tiene facturas. “Vamos al campo a tomar unos mates!”.

Con un amigo extranjero tomamos un café parados en la barra de una cafetería, 5 minutos y basta.

Con un amigo argentino vamos caminando, pasamos por una cafetería, pinta “cafecito” y nos quedamos ahí hasta que cierran.


Con un amigo extranjero aprendí a desayunar con arepas, pan con tomate y aceite de oliva, marraquetas con palta o croissant recién salido del horno.
Con un amigo argentino, si tenemos tiempo para desayunar, tostamos un poco de pan, lo untamos con manteca y dulce de leche, nos tomamos unos mates y andando.

Con un amigo extranjero tuve que aprender su idioma o su dialecto para poder entendernos.
Con un amigo argentino no hace falta hablar, nos comunicamos con señas, a través de miradas.


Gracias a mis amigos argentinos porque a pesar de las distancias siempre están ahí para mi.

Gracias a mis amigos extranjeros por hacerme sentir como una más.

Disfruten el momento.

La Gata Flora.

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