martes, 10 de marzo de 2020


Hace unos años me dije " voy recorrer el mundo", un tiempo después me di cuenta que no hay nada más difícil que eso. A todos nos gusta viajar, eso está claro, pero a veces no podemos hacerlo tanto como queremos. Por eso desde el año pasado que me propuse “viajar para comer” y cuando no puedo “comer para viajar”.


Cuando viajo siempre busco los mercados porque, además de ver el destino con otra perspectiva, se come muy bien. En los mercados podes descubrir ingredientes nuevos, sabores impensados y hasta podés aprender a cocinar si tenés suerte y te toca un vendedor “buena onda” que te responda todas las preguntas que quieras.

TRES LUGARES PARA COMER EN ROMA 

UN MERCADO Y UN BARRIO


“Campo del Fiori” y “Porta Portese” son los mercados más turísticos en Roma. En el primero, además de flores, hay fruta y verdura, especias, pasta y algunos puestos con jugos exprimidos en el momento. Para comer no hay nada, pero a los alrededores hay muchos bares y restos que están muy bien. A la noche esta zona es la elegida por los jóvenes para divertirse y tomar algo. Está de lunes a sábado solo en las mañanas.
Pero no se pongan mal si justo van un domingo a Roma porque ahí se van directo a “Porta Portese”, el mayor mercado que vi en vida. Comparable con El Rastro en Madrid (Acá pueden leer mis recomendaciones para visitarlo) para que se den una idea, y si no lo conocen son alrededor de 4000 puestos. Si, CUATRO MIL. Hay de todo, literal. Ropa vintage, nueva, telas, manteles, antigüedades de todo tipo, libros, vinilos, lo que se imaginen y más. Lo mejor es que vayan bien temprano, está desde las 8, por dos razones: para evitar a la marea turística y para poder conseguir los mejores precios (esto vale también para cuando está terminando -alrededor de las 14, aunque hay algunos puestos que se quedan hasta tarde). El mercado se ubica en la “Piazza Porta Portese” en dirección al “Viale di Trastevere”, en pleno barrio Trastevere y no tiene puestos de comida pero este barrio es uno de los mejores para comer así que no van a tener problemas para encontrar un buen lugar.
UNA HELADERÍA
Heledería Giolitti en Roma - Italia.
Heladería Giolitti en Roma - Italia.
En Roma hay tantas heladerías como iglesias y Giolitti es una de ellas.
-> Es del 1890, una de las más viejas de la ciudad se podría decir.
-> La atención es menos que más porque es tal la cantidad de turistas que llegan que es imposible tener un buen servicio.
-> Se puede pedir el cono bañado en chocolate y crema chantilly.
El dato es que las mesas que hay dentro son sólo para las personas que compran una copa de vidrio, si pedís un cono o simple coppeta anda a comerlo a la calle!
Aún así es muy rico el helado, yo pedí pistaccio y tiramisù. ¿Qué gusto pedirían ustedes?

EL MEJOR TIRAMISÚ DEL MUNDO
Tiramisú de Pompi en Roma - Italia.
Me dijeron que en Roma estaba el mejor tiramisú del mundo y allá fui. En mi opinión no estaba tan “mojado” con café como debería, pero quizás es algún tema de producción. Sin ánimos de desmerecer a los pasteleros que lo hacen, el mío se le parece MUCHO así que está aprobado. Acá les dejo la receta por si se animan a hacerlo. Si lo hacen me encantaría que me cuenten!
Y si mejor quieren probarlo está muy cerca de la Piazza Spagna, en una callecita divina llena de tiendas, bares y colores. Pompi es una pasticceria que trabaja desde 1960 donde el rey es mi postre preferido y además del clásico hay otras variedades, la porción es justa para compartir entre dos y el precio es el mismo hace años: 4€. El dato es que hay una sucursal en Londres y están por abrir otra en Florencia además de las otras que tienen repartidas por Roma.

Viajen mucho, cocinen rico y disfruten el momento.


Dos historias cortas sobre cómo y porqué llegué al mundo del pan y me quedé después de fracasar.

Historia de un pan de masa madre farsante. 
Se cumplió un año que me propuse hacer masa madre, lo sé porque una red social me lo recordó. En febrero del 2019 me dispuse a aprender este gran arte, me hice fan de muchos panaderos famosos, leí toda la bibliografía habida y por haber, en mis tiempos libres iba a La Feltrinelli y me ponía a ver libros de pan, aprendí lo que es la autólisis, el greñado y los pliegues...pero nunca hice mi pan. Por qué? Excusas. “No tengo tiempo para cuidar a la masa madre”. “Y si se me pudre al segundo día?” “No tengo una heladera como la gente y mi horno es eléctrico”, etc.
Una de las cosas que más me gusta de la cocina es desgranar la levadura para hacer pan, pero por excusas que me ponía a mi misma no lograba tomar el incentivo para mezclar cuatro ingredientes (harina, masa madre, sal y agua) y hacerlo.
Hace unos días compré una harina integral molida a piedra 100% de grano italiano y toda la sarasa (sarasa de la buena) y al lado había una masa madre seca (también integral y con toda la sarasa) que me animé y compré. Primero pensé: “van a decir que soy una farsante si hago pan de masa madre con masa madre comprada”, pero después me di cuenta que eso era otra excusa.
Hoy me levanté temprano, hice la masa, esperé, le hice pliegues, esperé, formé el pan, esperé, hice el greñado, esperé, lo metí al horno, esperé, lo saqué, esperé, lo corté y comí mi primer pan de masa madre. De sabor riquísimo, una costra crocante y dorada pero, sin embargo, no estoy totalmente satisfecha porque no me quedaron esas burbujas tan características de los panes con mm. Voy a seguir intentando.
Moraleja: Si quieren hacer algo con todas sus fuerzas no sean como yo y no se pongan excusas para no hacerlo. No dejen pasar el tiempo, porque es lo único que no vuelve. Imagínense si hubiera hecho mi primer pan hace un año hoy quizás me saldrían mejor.


Historia del pan de las 24 horas.
Cuando empecé mi viaje allá por el 2014 la gente me decía de todo. Desde que “estaba loca” por irme a otro país a trabajar sola, sin conocer a nadie, sin tener casa ni trabajo, blah-blah-blah; hasta que me admiraban por lo mismo, que era yo los motivaba y que les daban ganas de hacer lo mismo pero no se animaban. De todas las cosas lindas que me decían me quedé con una palabra que se volvió mi favorita junto a “reciprocidad” y es “tenacidad”. Yo no sabía el significado y la tuve que buscar. Según el diccionario TENACIDAD es la “fuerza que impulsa a continuar con empeño y sin desistir en algo que se quiere hacer o conseguir”.
Hace unos días, después de un año de querer hacerlo, hice mi primer pan con masa madre. No me salió como esperaba pero quedé satisfecha. El domingo hice otro pero por alguna razón que adjudico a las bajas temperaturas del invierno no leudó y fue un desastre. Me puse a investigar otras formas de hacer pan con MM, me vi videos en todos los idiomas, encontré panaderos de todo el mundo y acá está mi primer “pan de las 24 horas”. El martes puse manos en la masa, mezclé los ingredientes y dejé que las levaduras hicieran su magia. A las 5 horas ya sabía que iba por buen camino, cuando me fuí a dormir estaba “como quería” y esta mañana cuando lo ví casi me largo a llorar. Le puse así porque es una técnica de leudado lenta, muy lenta, en el cual se deja la masa a temperatura ambiente entre 18 y 20 horas, luego se le da el plegado correspondiente y se forma, se deja 2 horas más, se cocina 1 hora y se deja enfriar completamente (unas 2 o 3 horas más). Ahora que lo pienso le podría haber puesto “pan tenaz”.


Cocinen rico y disfruten el momento.

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